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domingo, 16 de octubre de 2011

lo importante

I - Hola Dios.
D - Hola Isa. ¿Cómo tú por aquí? Raras veces vienes. Eres de las personas más ateas que conozco.
I - Lo sé, tampoco te creas que ahora pienso que eres tú. Probablemente eres yo hablando conmigo misma.
D - Probablemente. ¿No te da miedo lo que piensen los demás sobre esto?
I - Un poco, por eso esta nota no es pública. O eso creo, pero si lo es, ¿qué más da? Los demás han pensado esto muchísimas veces aunque digan que no y si no lo reconocen es porque no saben ver dentro de sí mismos. Parece una locura, pero es lo más normal del mundo hablar contigo cuando una está jodida.
D - ¿Qué te pasa?
I - Las bromas estas que me gastas, que no son normales. ¿Sabes lo doloroso que es? ¿Sabes cuánto sufro? Hasta hace poco pensaba que el sufrimiento era una sensación, flor de un día. Pero no, el sufrimiento es un momento, y en el sentido del que tú sabes que estoy hablando he sufrido más que por enfermedades físicas, he sufrido más que por humillaciones y he sufrido más que por soledad.
D - Vaya, sí que es importante. ¿Por qué no te habías dado cuenta antes?
I - Porque es ahora cuando soy más consciente de ello, porque es ahora cuando lo tengo claro. Lo veo transparente como el agua. No sólo lo miro pensando en el pasado, lo miro pensando en el presente y hacia el futuro.
D - ¿Crees que me gusta ver sufrir a mi creación?
I - No, creo que eres un cachondo con un sentido del humor un poco oscuro.
D - Bueno Isa, ¿por qué has venido realmente?
I - Ya lo sabes, tú lo sabes todo.
D - Lo sé todo, y sin embargo, no hago más que preguntar.
I - He venido para pedirte algo.
D - ¿Qué es lo que quieres?
I - Quiero que se me vea y que me quieran por lo que soy. Quiero que se reconozcan mis huevos y mis ganas de vivir, y se me critique menos por las cosas que no importan. Quiero que se vea que no me arrepiento de algunas cosas como de haber estudiado filosofía, que es de las mejores cosas que he hecho en mi vida y no importa si esa decisión fue más pasional que racional. Quiero que se vea que sí me arrepiento de otras, y que jamás las volvería hacer porque aprendo y porque ahora las cosas son muy diferentes para mí. Quiero que se vea tras mi vergüenza y mi timidez, pero que acepten mi vergüenza y mi timidez. Quiero vivir rodeada de cariño, no digo sin problemas, que los problemas vienen solos. Quiero que me digan que sí he enseñado cosas valiosas, que piensen en ello. No quiero dormirme en los laureles, ni que se duerman conmigo. No quiero ser dependiente de nadie. Lo que yo quiero es que cuando le diga a alguien que hay cosas que no había hecho hasta ahora por nadie o lo especial que es para mí, no se sienta mal y huya despavorido. No me importa que no haya simetría, pero al menos, un tacto. Pero es que, Dios, no me das ni el mínimo, y tú y yo sabemos en qué canción estoy pensando. ¿Cómo acabará esto?
D - Acabará pronto, como todas las vidas.
I - ¿Me darás lo que quiero por una vez?
D - Sí.
I - Sé que probablemente no sea así, pero gracias, ahora me siento mejor.
D - ¿Quieres escuchar algunos chistes?
I - Vale.
D -La eternidad se hace larga, sobre todo al final.
Morir es como dormir, pero sin levantarse a hacer pis.
No creo en una vida más allá, pero, por si acaso, me he cambiado de ropa interior.
Sigo preguntándome si hay vida después de la muerte. Y si la hay, ¿Le cambiarán a uno un billete de veinte pavos?.
¿Existe el infierno? ¿Existe dios? ¿Resucitaremos después de la muerte? Ah, no olvidemos lo más importante: ¿Habrá mujeres allí?
¡Si sólo Dios me diera una señal clara!… como depositar a mi nombre una enorme suma de dinero en un banco suizo.
Hay peores cosas en la vida que en la muerte. Si has pasado una tarde con un vendedor de seguros sabes a lo que me refiero.
I - Ehm... Escucha Dios, ¿esos chistes no son de Woody Allen?
D - ¿Y qué? ¿Acaso no son geniales?

sábado, 4 de diciembre de 2010

(Cualquier parecido con la realidad es meramente causal, quiero decir... casual).

Rubén e Ifi charlando mientras se toman unas birras.

R- Yo soy una persona muy normal. Nunca pienso demasiado y paso bastante de todo, nunca me complico la vida. Por ejemplo, el otro día hablé con tu amiga y sólo porque le parecí pesado, me mandó a tomar viento; pero sinceramente, ¿crees que me importa? Me da igual, qué quieres que te diga, me la suda bastante esa chica, ni siquiera la conozco. Es más, creo que todo fue culpa tuya por decirme que me presentara de esa manera, pero no me importa, de verdad. Lo he pensado y creo que eso que me dijiste que le dijera que el otro le dijo porque se lo habían dicho, la asustó. En fin, ¿y a mí qué?

I - Para darte igual, parece que has pensado mucho en ello, ¿no crees?

R- No, si a mí me importa un bledo, pero entiéndelo. Me parece curioso que primero me hable, luego no… pero en realidad, me resulta totalmente indiferente, todas las mujeres sois iguales.

I - ¿Ah, sí? ¿Y cómo somos?

R- Fácilmente volubles, criticonas, manipuladoras, os complicáis mucho la vida y pensáis demasiado, necesitáis siempre a alguien del sexo opuesto detrás de vosotras, no sabéis estar solas, os contradecís constantemente, os gustan las tostadas con mermelada y mantequilla… Podría pasarme todo el día contando vuestras virtudes, pero no me apetece malgastar más tiempo.

I - ¿Tú nunca te complicas?

R- No, yo nunca, ya te lo he dicho. Además, nunca voy detrás de nadie, ni nadie viene detrás de mí. Cuando tú vas, yo vengo y cuando tú vienes, me escondo. Tampoco suelo criticar sin razones. Quiero decir, si veo a alguien con un sombrero rojo, le critico; ¡pero es que el sombrero es rojo! ¿Qué quieres que haga?

I - ¿Y si esa persona cambia de sombrero?

R - Si un día tiene mal gusto, siempre lo tendrá, es matemático.

I - En realidad, a eso se le llama inducción y no es matemático. La vida, en general, no es matemática y mucho menos las personas.

R- Bueno, ¿y qué más da? Si cambia de sombrero y su sombrero no me gusta, le criticaré también.

I - ¿Y si un día esa persona se pone el sobrero que a ti te gusta? Entonces, ¿le criticarás?

R- También, porque entonces ya no será ella misma.

I - Pues si esa persona fuese yo, me joderían tus críticas, pero seguiría haciendo lo que me diese la gana. Uno tiene que hacer lo que quiere, a la mierda los demás.

R- Ah, pero te joderían mis críticas, eso demuestra tu debilidad. Como a mí todo me da igual, en especial lo que digan las mujeres…

I - Pues el otro día Ali me dijo que te comentó que no le gustabas y que no entendía lo que las demás veían en ti, y te pusiste como una furia.

R- Bueno, sí, pero me da igual. Es así de simple.

I -(Silencio y cara de circunstancias).

R- ¿Qué pasa?

I -¿A ti te gustan las tostadas con mermelada y mantequilla?

R- Sí, me encantan, ¿por?

(en)FIN

COOL: La insólita vida de Dafne y los modernos

DAFNE Y JUNE. COMPAÑERAS DE PISO.

1.

D - Patatas, queso, leche, macarrones, pimienta, tomate frito y pan, ¿qué te parece?

J - Verás, a los once años tuve mi primera experiencia sexual con mi primo Ernie, mientras jugábamos a los médicos me dio unos golpecitos en la rodilla muy agradables, se me erizó el vello sobremanera. A los doce tuve mi primera relación sexual con un chico homosexual, a los trece con una chica heterosexual y a los catorce, después de jugar al Twister con mi tía Peggy, tuve sexo con el primer muchacho heterosexual que conocí. Era policía y me quitó una multa del coche. Por ello (por lo de la multa) me considero bisexual, pero también lesbiana, heterosexual, homosexual, andrógina y hermafrodita. Yo soy gay, mi show es gay y mi público es gay.

D - Ehmmm… yo sólo te preguntaba qué te parecía la lista de la compra…

J - Oh, eso… El tomate puede llegar a ser un complemento realmente excitante. Creo que es afrodisíaco. Nietzsche lo usaba cuando escribía sobre el instinto dionisiaco, cuando hablaba sobre el apolíneo sólo compraba coles.


DAFNE Y JUNE. COMPAÑERAS DE PISO.

2.

D - ¿Esa de la foto eres tú?

J - Sí.

D - Estás desnuda…

J - Sí, ¿te gusta? Es una obra de arte.

D - ¿Quién lo dice?

J - No es algo que se diga, es un sentimiento que florece del alma de cada artista, como una brisa marina chocando contra un cachalote, ¿entiendes?

D - No, ¿dónde la vas a colgar?

J - En el baño.

D - No quiero verte desnuda mientras estoy cagando.

J - Pues a tu novio no le parece mal.



DAFNE Y ARTURO. PAREJA ENAMORADA.

3.

D - Cariño, esa chica te ha tocado el culo.

A - No te preocupes, es lesbiana.

D - Esa otra te acaba de pellizcar los pezones.

A - No te preocupes, cariño, es lesbiana.

D - Oye, ¡esa te ha dado un pico!

A - Pero ¡si es lesbiana! ¡tranquilízate!

D - ¿Le has tocado las tetas?

A - Lesbiana.

(Dos años después. Se produce un encuentro fortuito en la calle.)

A - ¡Dafne! ¿Eres tú?

D - ¡Arturo! ¡Qué sorpresa! ¿Cómo estás? ¿Qué tal te va?

A - Después de que lo dejásemos, vagué durante días (cinco) por los pubs, bebía absenta azul durante el día, aullaba cantos celtas durante la noche y bailaba la polca a un ritmo esquizofrénico. Créeme, me dejaste destrozado. Después leí a Heidegger y bueno, ya sabes… nada volvió a ser igual.

D - Vaya, lo siento, pero ya estás mejor, ¿verdad?

A - Sí. Oh, mira, ahí viene Kass.

D - ¿Quién es Kass?

A - Kassandra, mi nueva novia, ¿te he dicho ya que es lesbiana?


DAFNE Y JUNE. COMPAÑERAS DE PISO.

4.

J - Oye, Dafne, ¿no te gusta Scarlett Johanson?

D - Ni me gusta, ni me disgusta, hace papeles mediocres, lo que pasa es que está de moda y le dan mucho bombo.

J - Pero digo, físicamente.

D - Bueno, sí. Es bastante guapa.

J - ¿Te la beneficiarías?

D - ¿Qué?

J - Si te la follarías, ¿trinking?

D - No, me gustan los chicos, pero aunque quisiese probar sexo con una tía, tendría que gustarme mucho la chica con la que estoy en bastantes sentidos, así que creo que no…

J - Pues yo sí, haría con ella un quinteto. Seríamos ella y yo, pero también un negro de polla increíble, un anciano de barba blanca para sentirnos como colegialas y un cuarentón de perilla castaña.

D - Y supongo que los camellos también participarían.


DAFNE, ARTURO Y JUNE.

5.

J - Arturo, tu novia es una antisocial.

A - Sí, no le gusta mucho la gente. El otro día le comenté si se quería venir a la fiesta de chicas disfrazas de leopardo porque iban a estar también unas amigas y me dijo que no, ¿te lo puedes creer?

J - Increíble, ¡con tantas chicas que irían!

(Aparece Dafne en escena)

D - ¡Hey, chicos! He quedado con Carlos para tomar algo en el café de abajo, ¿os venís?

A - Preferimos ver la tele.


DAFNE Y ARTURO. PAREJA ENAMORADA.

6.

A - Hoy estoy realmente cansado, ayer ya salí. Dafne, no voy a poder aguantar la fiesta de esta noche. Deberíamos irnos, ¿no crees?

D - Bueno, yo no estoy cansada…

CHICA 1 - ¡Hey, Arturo! ¡Qué guapo estás! ¿Te vas a venir hoy de fiesta?

A - Pues… no lo sé… Creo que no, es que… Dafne está reventada.

D - ¿Cómo?

A - Pobrecilla, mírala, no sabe ni lo que dice. Está muy cansada y además, es anémica.

D - Pero yo no…

CHICA 1 - Bueno, Dafne, pues quédate tú en casa y nos vamos Arturo y yo de fiesta (risas)

A - No, mujer, no… Yo jamás dejaría sola a Dafne.

CHICA 1 - Desde luego, eres un trozo de pan, Arturo. No te quejarás, Dafne...