no ser tímida.
no tener vergüenza.
no callarme.
no ser descuidada.
defender.
no dudar (prohibidos los "no sé" y los "lo que quieras").
elegir.
ser independiente.
crear planes.
vitalizar.
tener metas.
crear momentos.
¿y ser yo misma?
¿quién soy?
tímida.
vergonzosa.
tengo huevos.
creativa.
descuidada.
nerviosa.
inteligente.
pasional.
sensible.
perfeccionista.
intuitiva.
despistada.
martes, 18 de octubre de 2011
domingo, 16 de octubre de 2011
lo importante
I - Hola Dios.
D - Hola Isa. ¿Cómo tú por aquí? Raras veces vienes. Eres de las personas más ateas que conozco.
I - Lo sé, tampoco te creas que ahora pienso que eres tú. Probablemente eres yo hablando conmigo misma.
D - Probablemente. ¿No te da miedo lo que piensen los demás sobre esto?
I - Un poco, por eso esta nota no es pública. O eso creo, pero si lo es, ¿qué más da? Los demás han pensado esto muchísimas veces aunque digan que no y si no lo reconocen es porque no saben ver dentro de sí mismos. Parece una locura, pero es lo más normal del mundo hablar contigo cuando una está jodida.
D - ¿Qué te pasa?
I - Las bromas estas que me gastas, que no son normales. ¿Sabes lo doloroso que es? ¿Sabes cuánto sufro? Hasta hace poco pensaba que el sufrimiento era una sensación, flor de un día. Pero no, el sufrimiento es un momento, y en el sentido del que tú sabes que estoy hablando he sufrido más que por enfermedades físicas, he sufrido más que por humillaciones y he sufrido más que por soledad.
D - Vaya, sí que es importante. ¿Por qué no te habías dado cuenta antes?
I - Porque es ahora cuando soy más consciente de ello, porque es ahora cuando lo tengo claro. Lo veo transparente como el agua. No sólo lo miro pensando en el pasado, lo miro pensando en el presente y hacia el futuro.
D - ¿Crees que me gusta ver sufrir a mi creación?
I - No, creo que eres un cachondo con un sentido del humor un poco oscuro.
D - Bueno Isa, ¿por qué has venido realmente?
I - Ya lo sabes, tú lo sabes todo.
D - Lo sé todo, y sin embargo, no hago más que preguntar.
I - He venido para pedirte algo.
D - ¿Qué es lo que quieres?
I - Quiero que se me vea y que me quieran por lo que soy. Quiero que se reconozcan mis huevos y mis ganas de vivir, y se me critique menos por las cosas que no importan. Quiero que se vea que no me arrepiento de algunas cosas como de haber estudiado filosofía, que es de las mejores cosas que he hecho en mi vida y no importa si esa decisión fue más pasional que racional. Quiero que se vea que sí me arrepiento de otras, y que jamás las volvería hacer porque aprendo y porque ahora las cosas son muy diferentes para mí. Quiero que se vea tras mi vergüenza y mi timidez, pero que acepten mi vergüenza y mi timidez. Quiero vivir rodeada de cariño, no digo sin problemas, que los problemas vienen solos. Quiero que me digan que sí he enseñado cosas valiosas, que piensen en ello. No quiero dormirme en los laureles, ni que se duerman conmigo. No quiero ser dependiente de nadie. Lo que yo quiero es que cuando le diga a alguien que hay cosas que no había hecho hasta ahora por nadie o lo especial que es para mí, no se sienta mal y huya despavorido. No me importa que no haya simetría, pero al menos, un tacto. Pero es que, Dios, no me das ni el mínimo, y tú y yo sabemos en qué canción estoy pensando. ¿Cómo acabará esto?
D - Acabará pronto, como todas las vidas.
I - ¿Me darás lo que quiero por una vez?
D - Sí.
I - Sé que probablemente no sea así, pero gracias, ahora me siento mejor.
D - ¿Quieres escuchar algunos chistes?
I - Vale.
D -La eternidad se hace larga, sobre todo al final.
Morir es como dormir, pero sin levantarse a hacer pis.
No creo en una vida más allá, pero, por si acaso, me he cambiado de ropa interior.
Sigo preguntándome si hay vida después de la muerte. Y si la hay, ¿Le cambiarán a uno un billete de veinte pavos?.
¿Existe el infierno? ¿Existe dios? ¿Resucitaremos después de la muerte? Ah, no olvidemos lo más importante: ¿Habrá mujeres allí?
¡Si sólo Dios me diera una señal clara!… como depositar a mi nombre una enorme suma de dinero en un banco suizo.
Hay peores cosas en la vida que en la muerte. Si has pasado una tarde con un vendedor de seguros sabes a lo que me refiero.
I - Ehm... Escucha Dios, ¿esos chistes no son de Woody Allen?
D - ¿Y qué? ¿Acaso no son geniales?
D - Hola Isa. ¿Cómo tú por aquí? Raras veces vienes. Eres de las personas más ateas que conozco.
I - Lo sé, tampoco te creas que ahora pienso que eres tú. Probablemente eres yo hablando conmigo misma.
D - Probablemente. ¿No te da miedo lo que piensen los demás sobre esto?
I - Un poco, por eso esta nota no es pública. O eso creo, pero si lo es, ¿qué más da? Los demás han pensado esto muchísimas veces aunque digan que no y si no lo reconocen es porque no saben ver dentro de sí mismos. Parece una locura, pero es lo más normal del mundo hablar contigo cuando una está jodida.
D - ¿Qué te pasa?
I - Las bromas estas que me gastas, que no son normales. ¿Sabes lo doloroso que es? ¿Sabes cuánto sufro? Hasta hace poco pensaba que el sufrimiento era una sensación, flor de un día. Pero no, el sufrimiento es un momento, y en el sentido del que tú sabes que estoy hablando he sufrido más que por enfermedades físicas, he sufrido más que por humillaciones y he sufrido más que por soledad.
D - Vaya, sí que es importante. ¿Por qué no te habías dado cuenta antes?
I - Porque es ahora cuando soy más consciente de ello, porque es ahora cuando lo tengo claro. Lo veo transparente como el agua. No sólo lo miro pensando en el pasado, lo miro pensando en el presente y hacia el futuro.
D - ¿Crees que me gusta ver sufrir a mi creación?
I - No, creo que eres un cachondo con un sentido del humor un poco oscuro.
D - Bueno Isa, ¿por qué has venido realmente?
I - Ya lo sabes, tú lo sabes todo.
D - Lo sé todo, y sin embargo, no hago más que preguntar.
I - He venido para pedirte algo.
D - ¿Qué es lo que quieres?
I - Quiero que se me vea y que me quieran por lo que soy. Quiero que se reconozcan mis huevos y mis ganas de vivir, y se me critique menos por las cosas que no importan. Quiero que se vea que no me arrepiento de algunas cosas como de haber estudiado filosofía, que es de las mejores cosas que he hecho en mi vida y no importa si esa decisión fue más pasional que racional. Quiero que se vea que sí me arrepiento de otras, y que jamás las volvería hacer porque aprendo y porque ahora las cosas son muy diferentes para mí. Quiero que se vea tras mi vergüenza y mi timidez, pero que acepten mi vergüenza y mi timidez. Quiero vivir rodeada de cariño, no digo sin problemas, que los problemas vienen solos. Quiero que me digan que sí he enseñado cosas valiosas, que piensen en ello. No quiero dormirme en los laureles, ni que se duerman conmigo. No quiero ser dependiente de nadie. Lo que yo quiero es que cuando le diga a alguien que hay cosas que no había hecho hasta ahora por nadie o lo especial que es para mí, no se sienta mal y huya despavorido. No me importa que no haya simetría, pero al menos, un tacto. Pero es que, Dios, no me das ni el mínimo, y tú y yo sabemos en qué canción estoy pensando. ¿Cómo acabará esto?
D - Acabará pronto, como todas las vidas.
I - ¿Me darás lo que quiero por una vez?
D - Sí.
I - Sé que probablemente no sea así, pero gracias, ahora me siento mejor.
D - ¿Quieres escuchar algunos chistes?
I - Vale.
D -La eternidad se hace larga, sobre todo al final.
Morir es como dormir, pero sin levantarse a hacer pis.
No creo en una vida más allá, pero, por si acaso, me he cambiado de ropa interior.
Sigo preguntándome si hay vida después de la muerte. Y si la hay, ¿Le cambiarán a uno un billete de veinte pavos?.
¿Existe el infierno? ¿Existe dios? ¿Resucitaremos después de la muerte? Ah, no olvidemos lo más importante: ¿Habrá mujeres allí?
¡Si sólo Dios me diera una señal clara!… como depositar a mi nombre una enorme suma de dinero en un banco suizo.
Hay peores cosas en la vida que en la muerte. Si has pasado una tarde con un vendedor de seguros sabes a lo que me refiero.
I - Ehm... Escucha Dios, ¿esos chistes no son de Woody Allen?
D - ¿Y qué? ¿Acaso no son geniales?
sábado, 15 de octubre de 2011
poema de amor
podría ser un poema de amor,
pero hoy, no hay peor tema.
estoy esperando pacientemente a que llegue
la última hostia de mi vida,
tan inevitable,
con tantas ya a la espalda
y te hace el mismo daño que todas las demás.
justo ahora que ya había aprendido
a comportarme.
¿y después qué? ¿la paz? ¿la muerte?
quién sabe,
no hay nada seguro
después de la última hostia.
ah sí,
que es la última,
eso seguro.
mira la vida que he tenido,
mira la suerte que he tenido,
podría haber hecho mala a una buena persona.
es lo que dice una canción de los smiths.
y continúa:
así que, por favor, por favor,
déjame conseguir lo que quiero esta vez,
Dios sabe que sería la primera vez.
no he tenido un sueño en mucho tiempo,
mira la vida que he tenido.
la vida es frustrante en ocasiones.
pero hoy, no hay peor tema.
estoy esperando pacientemente a que llegue
la última hostia de mi vida,
tan inevitable,
con tantas ya a la espalda
y te hace el mismo daño que todas las demás.
justo ahora que ya había aprendido
a comportarme.
¿y después qué? ¿la paz? ¿la muerte?
quién sabe,
no hay nada seguro
después de la última hostia.
ah sí,
que es la última,
eso seguro.
mira la vida que he tenido,
mira la suerte que he tenido,
podría haber hecho mala a una buena persona.
es lo que dice una canción de los smiths.
y continúa:
así que, por favor, por favor,
déjame conseguir lo que quiero esta vez,
Dios sabe que sería la primera vez.
no he tenido un sueño en mucho tiempo,
mira la vida que he tenido.
la vida es frustrante en ocasiones.
domingo, 2 de octubre de 2011
Sueños de ciudad
Durante una parte de mi vida pensé que uno de mis sueños era vivir en una ciudad grande, donde nunca pudiera aburrirme, una ciudad que me diera la oportunidad de vivir con más libertad y de estar siempre conociendo cosas nuevas. Por suerte, pude vivir en una de esas ciudades, sentía cosquillas cada noche antes de salir, sabía que fuera me esperaban cientos de aventuras: libros, cafés donde escuchar poesía, personas curiosas, esculturas, paisajes, pero sobre todo la noche. La noche, los besos, los bares, las copas, pintar las calles, el aire marchito y su humareda. Descubrir una ciudad cuando te parece infinita es algo maravilloso. Así fue, vi mil maravillas en su horizonte repleto de edificios antiguos y atardeceres brillantes.
Pero un día Rubén, que en parte había hecho que esa ciudad fuera tal y como la conocí, me dijo: "las ciudades grandes también se gastan, llega un día en el que se acaban". Yo no llegué a gastar esa ciudad, pasé mucho tiempo allí, pero no el suficiente como para gastarla del modo al que él se refería, no llegué a conocer todos sus misterios, ni sus hilos y entresijos. Sin embargo, la gasté de otra manera, aquella ciudad fue un momento, un tiempo, fueron las personas, fue una situación vital. No es lo que deseo, la felicidad a costa del dinero o de vivir en una buena casa, el querer que otros te miren. Esos no los reconozco como mis sueños.
Recuerdo que en otro tiempo pensé que lo mejor era conformarme con lo que tenía, halagar esta otra ciudad mal construida por el simple hecho de que es mi ciudad natal. El autoengaño consistía en decirme a mí misma lo hermosa que era mi ciudad, lo bonita que estaba siempre sin pensar en lo que había tras la mampara. Cantar su himno, seguir su equipo de fútbol, comer buñuelos e incluso habituarme a los petardos. Esta ciudad tiene tantas cosas criticables, es tan mísera, tan pequeña, hay tan poca cultura, los que la gobiernan hacen de lo que podría ser precioso algo horrible. Supongo que ese sueño, como primer sueño que tuve, no era un sueño, era pensar que no podía aspirar a nada más. Ese sueño coincidió con las pocas esperanzas que tenía por aquel entonces e incluso con mi perspectiva del amor. ¿El amor? El amor no existe. Qué tontería, por favor. Si yo estaba deseando sentir y que sintieran.
Ahora, en cambio, estoy volviendo a tener sueños que parecía que había olvidado. He vuelto a recordar y a sentir lo mucho que me gustaba Irlanda o Escocia cuando veía ilustraciones de esas ciudades en algún libro. Preciosas, con sus tremendos campos verdes y su simpleza. Y ya no me refiero únicamente a las capitales de esos países, me refiero a alguna de sus ciudades pequeñas, a la sencillez, a las casas de colores, a la cerveza negra, al contraste del cielo nublado con los campos verdes llenos de primavera, a los animales, a los círculos pequeños de buenos amigos, a las noches con estrellas.
Así es como me recuerdo antes de que nadie influyera en mis sueños, y así vuelven a ser los sueños de ciudad que tengo ahora.
también comprendo tu interpretación.
yo no podré hacerte sentir de esa manera,
no seré ese mar gris que te arrastre hacia el abismo
y te ahogue en la profundidad de sus cuatro paredes.
y dirás: mejor.
pero hablarás de lo que te hizo sentir la marea,
de esa luna curva reflejada y sus cosquillas,
de la misma intuición del peligro que en vez de apartarte
te lleva cuál polilla a la luz.
tú no eres de los que nadan hacia la orilla.
y todo lo demás se quedará pequeño.
por áquel entonces no había otro mundo afuera.
me subestimas,
me subestimas cuando me miras con el rostro alzado,
a medio gesto
y te crees que no me entero,
yo me doy cuenta de tus adicciones
y de cómo te enganchas y no dejas nada para las hienas.
y no quiero sentir más envidia.
yo no podré hacerte sentir de esa manera,
no seré ese mar gris que te arrastre hacia el abismo
y te ahogue en la profundidad de sus cuatro paredes.
y dirás: mejor.
pero hablarás de lo que te hizo sentir la marea,
de esa luna curva reflejada y sus cosquillas,
de la misma intuición del peligro que en vez de apartarte
te lleva cuál polilla a la luz.
tú no eres de los que nadan hacia la orilla.
y todo lo demás se quedará pequeño.
por áquel entonces no había otro mundo afuera.
me subestimas,
me subestimas cuando me miras con el rostro alzado,
a medio gesto
y te crees que no me entero,
yo me doy cuenta de tus adicciones
y de cómo te enganchas y no dejas nada para las hienas.
y no quiero sentir más envidia.
Lagos profundos de lucidez
aparecen tras el primer rayo de Sol.
Inteligentes,
mirando fijamente lo que se oculta tras el secreto.
Ha matado tantos dragones
que ya no recuerda los verdes del viaje.
Sueña.
Vísceras,
ojos que comen ojos,
ratas pudriéndose en su intestino
y escamas.
El hombre de arena
siempre guarda una última sorpresa para él.
Un trapecista se columpia en sus párpados
que caen cansados cual guillotina.
Se levanta,
lucha,
sostiene el universo.
Valiente es el niño
que reconoce sus miedos.
aparecen tras el primer rayo de Sol.
Inteligentes,
mirando fijamente lo que se oculta tras el secreto.
Ha matado tantos dragones
que ya no recuerda los verdes del viaje.
Sueña.
Vísceras,
ojos que comen ojos,
ratas pudriéndose en su intestino
y escamas.
El hombre de arena
siempre guarda una última sorpresa para él.
Un trapecista se columpia en sus párpados
que caen cansados cual guillotina.
Se levanta,
lucha,
sostiene el universo.
Valiente es el niño
que reconoce sus miedos.
martes, 12 de abril de 2011
lunes, 28 de marzo de 2011
Es curioso, señores, como la gente que sabemos lo que es el "subsuelo" tendemos a enorgullecernos de ello, de haber estado allí y haber tocado fondo. Miramos a los demás con superioridad emocional, y seguramente, pensamos que son idiotas por no haber estado nunca ahí, en lo más bajo, arrastrándose cuál gusano. Sin embargo, más personas de las que creemos han estado allí también, pero no siempre sabemos verlo porque somos unos egocéntricos. De todos modos, los idiotas somos nosotros, ¿de qué cojones nos orgullecemos? Todo es puro sadomasoquismo. Las pocas ganas de vivir, querer crearte un personaje borde de ficción porque la vida es un coñazo, no cuidarse, darse a los vicios, no quererse... Todo eso es una mierda, algunos de ustedes también lo saben, no muchos, no se las den de listos ahora. Y yo he pasado por todas esas gilipolleces, una a una, lo reconozco. Díganme una cosa, ¿por qué voy a avergonzarme de que me guste la vida? ¿de que quiero ver lo que me depara con sus males y maravillas? Pues si soy sincera a veces me he avergonzado de eso, y todo por razón de que los demás supieran que yo era una de las que se había colocado en la peor de las situaciones por pura autodestrucción, desgana y falsa demostración de mi libertad. Además, los demás tenían que saber de qué estercolero vengo y cuánto me había enseñado eso, los años de experiencia que llevaba por delante de ellos. Qué idiotas somos a veces. Por mi parte, no voy a volver a ocultar que soy fuerte, avergonzaos vosotros de no serlo, los que os creéis más oscuros. A mí me gusta la vida, y la vida no es lo que dice Renton en la intro de Trainspotting.
martes, 22 de febrero de 2011
pe
El camino a la libertad
está lleno de piedras
que forman un estrecho laberinto
de puntiagudos vértices
en sus esquinas,
por allí
pasa el pueblo descalzo.
Los pájaros más negros
caen desde lo más alto de la eternidad
graznando las esquelas de los vivos.
Ruge el viento de derecha a izquierda,
cuerpos imantados se dividen en cinco,
se cae la última de las estatuas imposibles,
mientras tres países más arriba
se debate sobre la semana de la moda.
está lleno de piedras
que forman un estrecho laberinto
de puntiagudos vértices
en sus esquinas,
por allí
pasa el pueblo descalzo.
Los pájaros más negros
caen desde lo más alto de la eternidad
graznando las esquelas de los vivos.
Ruge el viento de derecha a izquierda,
cuerpos imantados se dividen en cinco,
se cae la última de las estatuas imposibles,
mientras tres países más arriba
se debate sobre la semana de la moda.
Si empiezo por ser franca diré que estoy hasta los cojones. La verdad es que no sé muy bien de qué, pero esa es la respuesta que se me ocurre a ninguna pregunta en concreto. Hay un capullo que me ha escrito que uno de mis poemas está escrito en primera persona por una prosti de lujo sacada de un programa de TV de mierda. Reconozco que ha tenido su gracia, aunque habría tenido más gracia que lo hubiese escrito sin faltas ortográficas. La cosa está en que yo nací entre clavo y escoria, en los límites del limbo donde un paso más allá te lleva al más oscuro sin sentido. Puede parecer una queja de prosti de lujo, pero no lo es, yo nací en una calle en la que las botellas verdes rotas del suelo forman los arcoiris de sueños de sus vecinos. Literalmente. Y de esto, señores, no me di cuenta hasta que no fui adulta, así que no es una queja. El barrio es el barrio, siempre lo fue y lo será, y no me roban porque pertenecería a su basura aunque me vistiera como Audrey Hepburn, aunque está por ver si no me roban últimamente porque ahora ya no se respeta ni la confraternidad entre gente del mismo lodazal. En cualquiera de los mundos posibles que se me hubieran podido presentar me encuentro siendo otra persona, me encuentro siendo un doble de mí misma. En este mundo, es difícil saber quién cojones soy, por qué me tiemblan las piernas cuando me van a contar algo gracioso o cuál es la razón por la que, a veces, detesto a las personas.
miércoles, 16 de febrero de 2011
Dos figuras (Francis Bacon)
la fiesta
A veces,
todavía me siento
como en aquella fiesta,
todos a mi alrededor
haciendo un círculo
con sus bocas llenas de azúcar,
cientos de risas que palidecen
al mecer de las guadañas,
al sútil contraste de mi rostro
de lengua rota
entre los cristales.
Yo siempre estoy rodeada,
muchas veces
he sido perseguida,
y mentiría si no digo
que, a veces,
me canso de tanta carne;
pero aún así,
siempre vuelvo
a esa melancolía profunda
de añoranza a la tierra perdida,
al recóndito lugar,
en mi subsuelo, donde
nadie
puede salvarme.
Yo nunca,
jamás estoy sola.
todavía me siento
como en aquella fiesta,
todos a mi alrededor
haciendo un círculo
con sus bocas llenas de azúcar,
cientos de risas que palidecen
al mecer de las guadañas,
al sútil contraste de mi rostro
de lengua rota
entre los cristales.
Yo siempre estoy rodeada,
muchas veces
he sido perseguida,
y mentiría si no digo
que, a veces,
me canso de tanta carne;
pero aún así,
siempre vuelvo
a esa melancolía profunda
de añoranza a la tierra perdida,
al recóndito lugar,
en mi subsuelo, donde
nadie
puede salvarme.
Yo nunca,
jamás estoy sola.
El noi del sucre (Leopoldo María Panero)
Tengo un idiota dentro de mí, que llora,
que llora y que no sabe, y mira
sólo la luz, la luz que no sabe.
Tengo al niño, al niño bobo, como parado
en Dios, en un dios que no sabe
sino amar y llorar, llorar por las noches
por los niños, por los niños de falo
dulce, y suave de tocar, como la noche.
Tengo a un idiota de pie sobre una plaza
mirando y dejándose mirar, dejándose
violar por el alud de las miradas de otros, y
llorando, llorando frágilmente por la luz.
Tengo a un niño solo entre muchos, as
a beaten dog beneath the hail, bajo la lluvia, bajo
el terror de la lluvia que llora, y llora,
hoy por todos, mientras
el sol se oculta para dejar matar, y viene
a la noche de todos el niño asesino
a llorar de no se sabe por qué, de no saber hacerlo
de no saber sino tan sólo ahora
por qué y cómo matar, bajo la lluvia entera,
con el rostro perdido y el cabello demente
hambrientos, llenos de sed, de ganas
de aire, de soplar globos como antes era, fue
la vida un día antes
de que allí en la alcoba de
los padres perdiéramos la luz.
Last night together, 1980
que llora y que no sabe, y mira
sólo la luz, la luz que no sabe.
Tengo al niño, al niño bobo, como parado
en Dios, en un dios que no sabe
sino amar y llorar, llorar por las noches
por los niños, por los niños de falo
dulce, y suave de tocar, como la noche.
Tengo a un idiota de pie sobre una plaza
mirando y dejándose mirar, dejándose
violar por el alud de las miradas de otros, y
llorando, llorando frágilmente por la luz.
Tengo a un niño solo entre muchos, as
a beaten dog beneath the hail, bajo la lluvia, bajo
el terror de la lluvia que llora, y llora,
hoy por todos, mientras
el sol se oculta para dejar matar, y viene
a la noche de todos el niño asesino
a llorar de no se sabe por qué, de no saber hacerlo
de no saber sino tan sólo ahora
por qué y cómo matar, bajo la lluvia entera,
con el rostro perdido y el cabello demente
hambrientos, llenos de sed, de ganas
de aire, de soplar globos como antes era, fue
la vida un día antes
de que allí en la alcoba de
los padres perdiéramos la luz.
Last night together, 1980
lunes, 31 de enero de 2011
Monelle (Eduardo Lizalde)
También la pobre puta sueña.
La más infame y sucia
y rota y necia y torpe,
hinchada, renga y sorda puta,
sueña.
Pero escuchen esto,
autores,
bardos suicidas
del diecinueve atroz,
del veinte y sus asesinos:
sólo sabe soñar
al tiempo mismo
de corromperse.
Ésa es la clave.
Ésa es la lección.
He ahí el camino para todos:
soñar y corromperse a una.
La más infame y sucia
y rota y necia y torpe,
hinchada, renga y sorda puta,
sueña.
Pero escuchen esto,
autores,
bardos suicidas
del diecinueve atroz,
del veinte y sus asesinos:
sólo sabe soñar
al tiempo mismo
de corromperse.
Ésa es la clave.
Ésa es la lección.
He ahí el camino para todos:
soñar y corromperse a una.
El desayuno (Luis Alberto de Cuenca)
Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».
domingo, 30 de enero de 2011
domingo
los domingos tienen la tensión
de un lunes venidero
y la calma de un mar sin viento,
los domingos tienen ese aire
caduco y polvoriento
a habitación cerrada,
a calle desierta y establecimientos muertos,
a la angustia de algo,
no se sabe muy bien qué, que nunca llega.
la humedad profunda de un domingo
no es como la de los amaneceres del rocío,
llena de rayos de sol
y verdes raíces acurrucadas bajo las vías;
es una humedad distinta,
que entra por la nuca, fría como el diablo,
y te escarcha por dentro.
de un lunes venidero
y la calma de un mar sin viento,
los domingos tienen ese aire
caduco y polvoriento
a habitación cerrada,
a calle desierta y establecimientos muertos,
a la angustia de algo,
no se sabe muy bien qué, que nunca llega.
la humedad profunda de un domingo
no es como la de los amaneceres del rocío,
llena de rayos de sol
y verdes raíces acurrucadas bajo las vías;
es una humedad distinta,
que entra por la nuca, fría como el diablo,
y te escarcha por dentro.
sábado, 29 de enero de 2011
Walking around (Pablo Neruda)
Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
Navegando en un agua de origen y ceniza.
El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.
Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.
Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío
No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tapias mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.
No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.
Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.
Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.
Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.
Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
Navegando en un agua de origen y ceniza.
El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.
Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.
Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío
No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tapias mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.
No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.
Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.
Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.
Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.
Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.
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